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País: Chile
Fecha: 2016-03-08
Medio: La Tercera
Sección: Opinión
Página(s): 6
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La encrucijada del AUGE
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Rodrigo Castro , Economista
DESPUÉS DE más de 10 años de implementación es importante evaluar el Régimen de Garantías en Salud (AUGE-GES). Los fundamentos detrás de este mecanismo son correctos, en cuanto a que establece garantías y derechos de los pacientes, fijando prioridades sanitarias y financieras y se concentra en la atención primaria de salud, enfatizando estrategias de promoción y prevención.

Sin embargo, hay diversos cuellos de botella que afectan su sostenibilidad financiera de mediano y largo plazo, tales como la falta de capacidad técnica para diseñar los protocolos de tratamiento de cada una de las 80 enfermedades garantizadas y capacitar y entrenar a médicos, enfermeras y otros especialistas de la salud.

Diversos estudios que han evaluado las garantías de oportunidad y protección financiera definidas por los Decretos GES (Garantías Explícitas en Salud), han concluido que los costos totales de un número importante de prestaciones GES estarían subestimados. Más aún, una importante proporción de las prestaciones GES habría aumentado sus tiempos de espera. Este resultado es preocupante, porque repercute en la viabilidad financiera del sistema de salud pública. Se ha estimado que los valores definidos en el último Decreto GES financian solo el 67% de los costos de las prestaciones GES y solo para el sistema público existe un déficit proyectado de casi 120 mil millones de pesos, lo cual está muy por debajo de lo estimado inicialmente.

Cabe preguntarse, ¿qué consecuencias tendrá para el financiamiento de la salud pública? Debido a los aumentos de costos o por una demanda mayor a la prevista, los hospitales públicos en algunos casos restringirán otras prestaciones (no GES). Una forma de evitar parcial o totalmente esta situación sería que el GES considerara un número limitado y fijo de enfermedades en el largo plazo, de tal manera que a través del mecanismo de actualización (definido cada tres años) opere un esquema de sustitución de enfermedades. De esa forma se debería cumplir el objetivo de priorización de enfermedades sujeto a los cambios epidemiológicos y demográficos de la población. De la misma manera, es fundamental disponer de mecanismo de control de costos. Para esto la gestión de los hospitales públicos requiere mayor autonomía y avanzar en la implementación de mecanismos de financiamiento prospectivos y relacionados al desempeño de los mismos.

Por otro lado, estudios previos confirman la brecha que hay entre los requerimientos de inversión que el país necesita en infraestructura y equipamiento versus las reales capacidades de financiamiento que posee el Estado. Luego, por qué no pensar en un sistema de salud verdaderamente mixto, y competitivo, que fortalezca el sistema público de atención y que motive la inversión privada, por ejemplo a través de concesiones de construcción o gestión de consultorios y hospitales. Esto plantea un imperativo para la búsqueda de nuevos mecanismos alternativos de desarrollo y equipamiento de la red de hospitales públicos y consultorios y, en este contexto, incorporar al sector privado aparece como una solución, ya probada con éxito en diversos países.
Recuadro :
Por qué no pensar en un sistema de salud mixto, y competitivo, que fortalezca el sistema público de atención y que motive la inversión privada.
 
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