Suplemento
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País: Chile
Fecha: 2017-08-28
Medio: La Segunda
Suplemento: Campos Clínicos
Sección: Suplemento
Página(s): 2-3-4
Centimetraje: 31x78 cms
Fortaleciendo la práctica y apoyando el sistema de salud
Cada año son miles los estudiantes que pasan por estos centros, lo que les permite aplicar los conocimientos adquiridos en el aula y experimentar la realidad a la que se enfrentarán en el sistema de salud a su egreso.
Por Luis Godoy Ortiz.
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Si algo tienen en común las carreras del área de la salud es que la interacción con las personas es clave para el proceso de aprendizaje. De esta forma, el "aprender haciendo" representa un porcentaje importante del proceso de formación.

En Medicina —explica la doctora Patricia Muñoz, decana de la Facultad de Medicina de la Universidad Diego Portales—, el 75% de la formación se adquiere en la práctica, con porcentajes variables de actividades en atención abierta y cerrada según cada universidad.

De esta forma, los campos clínicos toman relevancia en estas carreras, ya que estos centros se transforman en instrumentos formativos al acercar el conocimiento académico y la realidad presente en los servicios de salud. "Los campos clínicos son fundamentales para formar a los futuros profesionales del área de la salud. Es allí donde logran adquirir las habilidades y capacidades fundamentales para el ejercicio de la profesión, donde integran los aprendizajes a través de experiencias que les permiten ver su rol profesional", explica la decana de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Católica del Maule, Sara Herrera.

Así, en estos recintos se logra fortalecer y asegurar la calidad de la formación de los futuros profesionales de la salud, una relación que se debe abordar desde las distintas disciplinas que se enseñan. No hay manera de aprender dicha interacción si no es en el contacto diario y permanente con los enfermos, experiencia que solo puede ser adquirida en los campos clínicos. Ahí radica su importancia. Además, existen aspectos técnicos propios de cada disciplina de la salud que se enseñan en estos espacios. En efecto, las habilidades y destrezas definidas en los programas de formación son adquiridas a través de diferentes modalidades educativas. Es aquí donde la práctica clínica con pacientes ocupa un lugar destacado.

"La enseñanza de la medicina, y en general de las carreras de la salud, es tutorial y se realiza en los hospitales al lado de las camas del paciente y en la atención primaria en el box de consulta con paciente presente, con lo cual el alumno complementa su conocimiento teórico con la observación de lo que realiza su monitor", explica el doctor Antonio Orellana, presidente de la Asociación de Facultades de Medicina de Chile (Asofamech), y decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valparaíso.

Es que si bien la tecnología ha permitido desarrollar centros de simulación clínica en los cuales se crean escenarios muy reales, las habilidades blandas que requiere un profesional de la salud solo se logran en los campos clínicos con un docente que oriente y dirija el trabajo.

"Si no estuvieran estos campos clínicos se vería muy afectada la calidad de la formación, dado que aunque la simulación clínica esté muy avanzada, no es la realidad. Es un elemento complementario en la formación que permite adquirir habilidades y destrezas, pero no es suficiente por sí misma para alcanzar los altos estándares de formación que caracterizan a los profesionales de la salud a nivel mundial. En este sentido, nuestro país todavía es privilegiado al poder formar a los futuros profesionales de la salud al lado de las personas en su atención", asegura la doctora Patricia Muñoz.

Es que en las etapas finales de la formación, cuando el estudiante ya ha interiorizado la teoría, competencias disciplinares y antes de desarrollar una práctica profesional autónoma, es indispensable que realicen una práctica con pacientes, donde son supervisados por sus profesores. Solo así se puede asegurar que en el futuro estos profesionales sean capaces de desarrollar su labor con calidad y seguridad para el paciente que atienden.

Apoyo al sistema de salud

La presencia de los estudiantes de las carreras de la salud los beneficia no solo a ellos, que adquieren conocimiento empírico, sino que también contribuye al sistema de salud nacional. Y no solo en el caso de los centros públicos, donde la falta de profesionales de la salud es un tema que se arrastra por años, sino que también en el sector privado, generando un verdadero círculo virtuoso.

La contribución de los alumnos en los campos clínicos —explica Alberto Dougnac, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Finis Terrae— se verifica en tres áreas: a nivel de los pacientes, los estudiantes durante los primeros años ejercen el rol de acompañantes en el proceso de la enfermedad que los aqueja. Posteriormente, se transforman en agentes activos de su recuperación, toda vez que participan junto con docentes en el proceso de diagnóstico y tratamiento. A nivel de cuerpo profesional, los alumnos, gracias a su constante interés por aprender, motivan a los profesionales a mantener vigentes y actualizados sus conocimientos.

"Finalmente, aquellos estudiantes que están en sus etapas finales de formación contribuyen de forma activa en el proceso asistencial, colaborando en la atención directa de pacientes, cuando el sistema carece del número de profesionales necesarios", asegura. En esta línea, el presidente de Asofamech agrega que "los últimos cursos de todas las carreras del área de la salud realizan una etapa crucial en su formación que es el internado, durante el cual se adscriben a un servicio, a un consultorio o a un turno de urgencia, en los cuales pasan a colaborar directamente con los profesionales que allí se desempeñan, aportando en forma importante al cumplimiento de metas sanitarias y al desarrollo de un campo clínico determinado".

Además, destaca la decana de Medicina de la Universidad Diego Portales, la presencia de los estudiantes de carreras del área de Salud, ayuda a elevar la calidad de la atención de los pacientes, ya que los profesionales están expuestos a la mirada evaluadora e inquisitiva de los alumnos. Esto los obliga a actualizar sus conocimientos y procedimientos diagnósticos y terapéuticos, lo que redunda en beneficio directo del paciente y la institución.

La presencia de los estudiantes permite un mayor y mejor contacto con los pacientes, que se sienten más acompañados en el proceso de la enfermedad y en la recuperación de su salud. Pero este círculo también conlleva un beneficio para las distintas universidades, pues dentro de sus planes de formación consideran estas prácticas asistenciales como elementos relevantes del proceso formativo de sus futuros profesionales.

Si bien es posible entregar una educación teórica en muchos de los aspectos contenidos en los programas curriculares, en general se considera que los aprendizajes se enriquecen significativamente cuando son acompañados de una experiencia práctica con pacientes.

Características y condiciones

Para Alberto Dougnac, Chile se encuentra en una posición ventajosa en comparación con otros países, pues no son pocas las naciones que, por su modelo docente, tienen acceso restringido a la atención directa de pacientes, por lo que dichos profesionales carecen de la experiencia práctica, dejando su formación más bien en el plano teórico.

La constante y permanente presencia de los estudiantes es posible por la buena cantidad de campos clínicos que ofrece el país para esto.

"Cada hospital, policlínico municipalizado, Cesfam debe ser un campo clínico. Los hospitales deben desarrollarse en el concepto de 'hospitales clínicos' u 'hospitales docentes', incluyendo en todo su quehacer el concepto de la docencia en la formación del recurso humano sanitario. En este sentido, y esta es una opinión personal, no creo que falten campos clínicos en el país. El problema está en que el Estado los defina como hospitales clínicos y se distribuyan en forma equitativa", comenta Antonio Orellana.

Según explica Patricia Muñoz, para que un centro pueda ser considerado campo clínico debe "tener pacientes, profesionales competentes y acreditados, infraestructura, equipamiento y tecnología suficientes, de acuerdo con el nivel y objetivos de los programas de estudio".

Las universidades que postulan para contar con campos clínicos deben ser instituciones acreditadas por algunos de los organismos nacionales que certifican la calidad, de modo que den garantías de la seriedad de su proceso académico.

"Chile tiene campos clínicos suficientes para formar a los profesionales de la salud que necesita. Lo que falta es una mayor solidaridad y generosidad para compartir los campos clínicos de las universidades más antiguas con las más recientes y, de este modo, optimizar su ocupación. También se necesita, desde el punto de vista académico, ampliar los lugares de formación clínica cerrada a hospitales de mediana y baja complejidad, de acuerdo con el nivel de la carrera en que se encuentren los estudiantes, como así también, a la atención ambulatoria primaria y secundaria", comenta Muñoz.
 
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