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País: Chile
Fecha: 2012-05-02
Medio: El Mostrador
Sección: Destacados

Desminado de la frontera, YPF y robo informático causan preocupación en círculos diplomáticos
La soledad de Alfredo Moreno en la Cancillería
La salida de su mano derecha, Jorge Bunster, para ocupar el Ministerio de Energía, habría agudizado la orfandad con la cual algunos definen la situación del ex ejecutivo de Falabella en el Minrel. Distintos sectores, incluidos cercanos al oficialismo en el servicio exterior, critican lo que denominan una visión más enfocada en lo comercial y con fuertes carencias políticas. El caso del jefe de informática de la Cancillería, formalizado por hurto de material, ha profundizado la sensación de una desconexión total entre el ministro y los funcionarios de la Cancillería. Esto, pues el ministro habría sido advertido de la situación por los organismos de inteligencia.
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El año pasado, durante una reunión en la Fundación Ebert entre el canciller Alfredo Moreno y una veintena de especialistas en relaciones exteriores de la oposición, el ministro habló sin tapujos sobre una serie de tópicos de su cartera. Entre ellos, su opinión sobre el cuerpo diplomático y los funcionarios del Minrel.

Según varios asistentes al encuentro, Moreno fue muy crítico con el rol de los diplomáticos de la institución que lidera —a la que calificó de “añeja”—, así como de las funciones burocráticas que le toca realizar. De acuerdo a uno de los asistentes, “para ilustrar lo mal que se gestiona la política exterior de Chile, dijo que el Ministerio de Relaciones Exteriores se manejaba como una pequeña tiendita, siendo que era como una gran cadena de retail”.

Tras la reunión, relatan varios de los presentes, “quedamos bastante perplejos por el tono y las cosas que dijo”. Uno de ellos agrega que “el comentario de varios —cuando nos fuimos— era que no nos esperábamos esto. Era como si estuviera hablando con una junta de accionistas”.

Justamente, el sello comercial que se le achaca a su gestión en Relaciones Exteriores es una de las razones que causa molestia en varios sectores al interior del Minrel. Aunque no es el único motivo: las últimas semanas han estado marcadas por una serie de hechos que han provocado preocupación, como el caso del jefe de informática, ingeniero Jaime Castro, que fue formalizado por el delito de hurto de tres discos duros y dos memorias de almacenamiento y quien aún se mantiene en el cargo. El asunto es sensible, pues dicho funcionario maneja información de todas las comunicaciones electrónicas del ministerio. Fuentes de la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI) señalan que Moreno habría sido advertido hace al menos tres meses de la situación de Castro.

También fue un remezón la aparición de un documento crítico a la forma en que se llevan las Relaciones Exteriores y que habría contado con la colaboración de tres embajadores en ejercicio. A esto se suma el descontento entre los diplomáticos, ya que tal como explica el presidente de la Asociación de Diplomáticos de Carrera (ADICA), Francisco Devia, existe “frustración, porque no se ha concretado el proyecto de ley de modernización, algo a lo que se comprometió el Presidente cuando era candidato, lo confirmó el 21 de mayo y hace poco el ministro en su cuenta pública dijo que iba a haber un proyecto de ley de modernización. Pero no hay nada”.

Por eso agrega, “consideramos que estamos dando vuelta a la página en esta materia, y ya nos preocupa el próximo gobierno. Ahora estamos entrevistándonos con los futuros candidatos presidenciales, que nos han escuchado. Estuvimos con Marco Enríquez, nos va a recibir luego Claudio Orrego. Pensamos juntarnos con todos”.

Cercanos a Moreno, en todo caso, desvirtúan estas críticas. “Da la impresión que estas son críticas de gente que no está muy encima del día a día y de los equipos que se han formado en Cancillería. Hay críticas por desconocimiento. El énfasis en lo comercial está súper lejos de la realidad. Chile toma vuelo y participa como actor relevante en distintos escenario internacionales que nada tienen que ver con lo comercial, por ejemplo Moreno se ha focalizado en conseguir buenas relaciones en el vecindario y en temas multinacionales tanto en la OEA como en el Celac. Por primera vez en Chile se juntarán 60 jefes de Estado por la Cumbre del Celac. Esto ha significado un trabajo político muy desgastante y se ha podido avanzar, siendo que recibimos la presidencia del Celac”.
Desde el desminado a YPF

Devia asegura que además “hay una gran molestia que surge en muchos asociados, porque se privilegian los temas comerciales en desmedro de una visión más enfocada a lo político y en particular en lo vecinal”.

El dirigente recalca que “la Cancillería chilena tiene que pensar si queremos ser romanos o fenicios, queremos tener una visión geopolítica o nos vamos a limitar solamente al intercambio de bienes y servicios”.

Un capítulo reciente que, según algunos diplomáticos y funcionarios ha puesto en problemas al Canciller y al Gobierno, recuerda al episodio de la Red Hamlet: hace unas semanas el PPD lanzó un crítico documento sobre Relaciones Exteriores, con la salvedad de que contó con la colaboración de tres embajadores en ejercicio.

Según explican fuentes internas, “hay reacciones ante actores regionales y escenarios que no se explican”. Entre las situaciones más recientes, aseguran, se encuentra la decisión de desminar la frontera, donde una de las zonas afectadas corresponde al denominado triángulo terrestre, reclamado por Perú. Esto se realizó a través de una empresa extranjera, interpretándose entre algunos diplomáticos como una concesión, “ya que estás cediendo ante la presión peruana. ¿Por qué? Porque queremos que Ollanta Humala venga a la Cumbre para la Alianza del Pacífico, lo que es una estupidez”.

La decisión es vista como una mala jugada para el caso ante La Haya, debido a que “marca una pésima imagen para Chile, ya que hemos permitido que venga una empresa extranjera a desminar, cuando eso es un territorio absolutamente chileno”.

El tema es más que sensible, ya que tal como publicó El Mostrador, Perú ha logrado instalar en La Haya la imagen de “mal vecino” de Chile. Logro que está a años luz de lo que fuentes diplomáticas chilenas califican como un manejo “despreocupado” por parte de Moreno y que atribuyen a una escasa visión política y un limitado enfoque de cómo se manejan las relaciones internacionales. Lo peor, aseguran, es que “los peruanos están siempre pensando dos o tres pasos antes que nosotros”. Sin embargo, fuentes cercanas a la conducción de la Cancillería sostienen que “la defensa en La Haya se lleva con el mismo equipo humano y jurídico y en la misma línea argumental que gobiernos anteriores. Además participan estrecha y activamente diferentes cancilleres, que se reúnen periódicamente. No hay cambio de estrategia ni equipo. Lo que se ha hecho es reforzar el equipo con Enrique Krauss y el profesor italiano Luigi Condorelli. No hay nuevos antecedentes en el proceso y el caso sigue siendo secreto, por lo que mal se puede criticar la conducción de lo que pasa en La Haya”, agregan.

El episodio Argentina-YPF también le pasa la cuenta al Canciller. “Aquí se vio una completa falta de manejo político. Te das cuenta, porque primero sale el Presidente Piñera diciendo que está indignado y después aparece el ministro bajándole el perfil, diciendo que no se verían afectados los intereses de Chile, o sea las empresas”.

Incluso hay visiones críticas en torno a la forma de manejar las relaciones exteriores con otros países de la región, como Ecuador y Brasil, “donde también hay un descuido”. En el caso de Brasil, afirman expertos del área, “ha habido un cambio del nivel de interlocución de la embajada con la Cancillería brasileña. El embajador ante Brasilia, Jorge Montero, se relaciona con Itamaraty solamente a nivel de la gente que atiende el escritorio de Chile, es decir funcionarios de bajo rango”.

Además, señalan las mismas fuentes, “un tema que complica harto las relaciones es el rechazo de Brasil al Arco del Pacífico. Había conversaciones avanzadas para que la Presidenta, Dilma Rousseff, visitara Chile, que ha sido algo que Piñera ha gestionado desde el inicio de su mandato. Pero hace unos días volvieron a cerrar la puerta, aduciendo que por ahora no podía ser”.

Por otra parte, la decisión de designar como cónsul en Bolivia a Jorge Canelas, pese a que en un e-mail que envió el 2000 a otro embajador señaló que “el mejor estado de nuestras relaciones con Bolivia es no tener relaciones”, también es muy reprochada al interior de Cancillería. Debido a esto, conforme a fuentes del sector, “las relaciones que mantiene en Bolivia son malas: lo reciben menos y lo mantienen al margen”.

Canelas era miembro de la llamada “Red Hamlet”, que asesoró desde Relaciones Exteriores a Joaquín Lavín cuando fue candidato presidencial durante el gobierno de Ricardo Lagos, lo que motivó un sumario interno que le costó el cargo de cónsul en Sydney.

Un capítulo reciente que, según algunos diplomáticos y funcionarios ha puesto en problemas al Canciller y al Gobierno, recuerda al episodio de la Red Hamlet: hace unas semanas el PPD lanzó un crítico documento sobre Relaciones Exteriores, con la salvedad de que contó con la colaboración de tres embajadores en ejercicio.

Se trata del agente de Chile ante La Haya Alberto Van Klaveren —quien descartó su participación en el documento— del embajador de Chile en Portugal, Fernando Ayala, y del embajador de Chile en Cuba, Rolando Drago. Además figura el asesor de la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales (DIRECON) de la Cancillería, Enrique Soler y el consejero de la Embajada de Chile en Argentina, Juan Pino.

La situación causó revuelo al interior del Minrel, donde señalan que “acá esto ha sido muy sorpresivo para todos. Al interior de Cancillería generó mucha molestia, sobre todo en gente que vivió el proceso Hamlet, ya que bajo ese parámetro estos tipos tendrían que estar expulsados, porque son de exclusiva confianza del Presidente. Por eso hay quienes han pedido su cabeza a altas autoridades”.

Sin embargo, no ha habido reacción por parte del Gobierno. Esto, afirma un diplomático, se debe a que “no saben qué hacer. Si los castigan los victimizan y podrían volver en gloria y majestad en dos años más. Por eso se está analizando el tema”.
La partida de Bunster

Frente a las críticas al rol de Moreno, un diplomático explica que “él es muy crítico del servicio exterior a nivel profesional y del compromiso de la gente. Es un empresario, un tipo asertivo, que juega a ganador. En el servicio exterior hay mucho burócrata y gente temerosa que no se compromete con sus propios dichos, incluso muchos con formación académica muy débil, o sin formación universitaria”.

Y agrega que “el problema es que la gente involucrada no opina directamente y es fácil criticar desde la galería. De hecho, el ministro se ha quejado de que la gente no habla ni le dice las cosas de frente”.

En su opinión, Moreno enfrenta “una cierta orfandad, no tiene gente en la que apoyarse”. Visión que es compartida al interior del Minrel, donde manifiestan que la soledad de Moreno se vio agudizada tras la salida de su mano derecha y amigo, Jorge Bunster, de la Dirección Comercial de la Cancillería (Direcon) para instalarse en la cartera de Energía. Aún, comentan, el tema Bolivia estaba siendo llevado por la Direcon. Ahora cambió porque Bunster se fue a Energía. “Es muy difícil que Moreno haya querido desprenderse de él, porque era su mano derecha. El ministro considera que los funcionarios son de mala calidad”, agregan.

La decisión, según se ha comentado al más alto nivel en La Moneda, dejó bastante “molesto” al Canciller, que aún no ha nombrado un reemplazante.
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